SAN AGUSTÍN

Biografía:
Agustín de Hipona, conocido también como san Agustín nace en Tagaste, 13 de noviembre de 354 y muere en hippo Regius, 28 de agosto de 430, es un santo, padre y doctor de la Iglesia catolica.
El «Doctor de la Gracia» fue el máximo pensador del cristianismo del primer milenio y según Antonio Livi uno de los más grandes genios de la humanidad.​ Autor prolífico, dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología , siendo confesiones y la ciudad de Dios sus obras más destacadas.

Conversión:


Mónica, su madre, que más tarde se convertiría en santa Mónica intentó inculcarle desde pequeño la religión católica, de la cual ella era participe.La decisión de Agustín de recibir el bautismo tardó en hacerse realidad debido a dos obstáculos: de naturaleza moral y otro su gran capacidad intelectual. San Agustín sufrió mucho tras la separación de su amante y el, infeliz e incapaz de seguir el ejemplo de aquella mujer , consiguió otra amante, pero no se sentía lleno. "Pero no por eso se curaba aquella herida mía, originada en la amputación de la compañía precedente, sino que, después de una elevada fiebre y de un dolor inaguantable, comenzaba a gangrenarse. A medida que iba enfriándose la herida, iba haciéndose más desesperados los dolores".
Para Agustín la conversión llevaba consigo mucho más que un honroso matrimonio; implicaba la dedicación al ideal monástico y la castidad.
La dificultad intelectual complicaba todo,. durante mucho tiempo consideró la fe católica para gente sencilla como su madre Mónica. Porque él había puesto todo su confianza en  la razón y solo quería  comprenderlo y entenderlo todo mediante sus propios recursos. Era un racionalista.
Los maniqueos le hicieron promesas sobre la revelación de los misterios de la vida sin necesidad de la fe, de la que se burlaban, y siendo así, se convirtió al maniqueísmo, la dicha religión de moda en ese tiempo.pero se dio cuenta de que las palabras de estos no tenían sentido ya que mandaban a creer fábulas y mitos, sintiéndose así vacío y con la necesidad de ser racional. A estas alturas dio preferencia a la fe católica, por parecerle más aceptable que la iglesia le propusiera creer lo que no podía ser demostrado por la razón.con esto, cayó en la cuenta del papel de la fe en la vida cotidiana: cuántas cosas creemos que no hemos visto personalmente, sucesos ocurridos en nuestra ausencia, como acontecimientos narrados en la historia, lugares y ciudades jamás vistos por nosotros, cosas aceptadas únicamente bajo la palabra de amigos, de médicos o de otras personas.

" Y ERES TÚ MISMO QUIEN ESTIMULA AL SER HUMANO A QUE HALLE SATISFACCIÓN ALABÁNDOTE, PORQUE NOS HAS HECHO PARA TI Y NUESTRO CORAZÓN ESTÁ INQUIETO HASTA QUE DESCANSE EN TI". (Conf. I, I, I )

Por todo ello ello llego a la conclusión de que si no creemos lo que nos dicen, no podemos desenvolvernos en la vida. Después de perder su fe en el Maniqueísmo, Agustín pasó por una crisis, durante la cual necesitaba poder dar con la verdad, cosa que hizo que la conversión estuviese próxima.
Muchas personas influyen en su conversión; como San Ambrosio, obispo de Milán. Su influencia no estuvo tanto en un contacto personal, sino en su predicación , que lo llevó a descubrir lo diferente que era la fe cristiana de lo que él imaginaba. Ambrosio con sus sermones le enseñó a interpretar los textos bíblicos, y a meterle algunas ideas totalmente nuevas: "Me di cuenta, con frecuencia, al oír predicar a nuestro obispo… que cuando pensamos en Dios o el alma, que es lo más cercano a Dios en el mundo, nuestros pensamientos no captan nada material ". La lectura de los libros de los filósofos platónicos le dio una idea más profunda del alma, y esos escritos le dieron la respuesta al problema del mal.
Así llegó Agustín a la bien conocida crisis personal en el jardín de su residencia de Milán. Allí oyó una voz procedente de una casa vecina, cantando como si fuera un niño o niña, repitiendo una y otra vez: "Toma y lee, toma y lee". Él interpretó aquellas palabras como si fueran un mandato divino, abrió la Biblia y leyó el primer pasaje que se ofreció a sus ojos: "Nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos ; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias". (Rom. 13, 13-14). Al momento toda sombra de duda desapareció.No era casualidad que justamente el texto del gran ejemplo de conversión, san Pablo fuese el centro de la suya ya que el anterior fue un gran guía para san Agustín en ciertos temas con importancia.
Después de las vacaciones del 386 Agustín dijo adiós al profesorado, y se retiró a la campiña , a Casiciaco, para dedicarse a estudiar, a escribir y a prepararse al bautismo. En la Vigilia Pascual del año 387 recibió el bautismo de manos de Ambrosio, juntamente con su hijo Adeodato y su amigo Alipo. Agustín, como él mismo nos cuenta, había dado el salto: "¿Por qué confías en ti mismo, sólo para convencerte de que no ofreces garantía de seguridad ? Arrójate en sus brazos, no tengas miedo. El no se Echará a un lado para que caigas. Da el salto sin vacilación : Él te abrazará y te curará".


Breve relato del éxtasis:
San Agustín, ya convertido, y Santa Mónica decidieron volver a África del Norte, en aquel tiempo enteramente romano, y más específicamente a la ciudad de Cartago, de donde eran naturales, para que allí residir. Y así recorrieron una cierta parte de Italia para tomar un barco en Ostia, que es un puerto pequeño cerca de Roma, pero que tenía en aquel momento una cierta importancia. De allí iban a seguir hacia África.
Se encontraban entonces en un albergue de Ostia, apoyados junto a una ventana y comenzaron a conversar acerca de Dios y de las cosas del Cielo, cuando los dos juntos tuvieron un éxtasis.
San Agustín relata este coloquio extraordinario y es uno de los fragmentos más famosos de las “Confesiones”. Pocos días después Santa Mónica moría, aún estando en la ciudad de Ostia. Su misión en la tierra estaba cumplida y el Señor la llamó al Cielo.

SANTA TERESA DE JESÚS

Breve biografía:

Nació en Ávila el 28 de Marzo de 1515, en la casa señorial de Don Alonso Sánchez de Cepeda y Doña Beatriz Dávila de Ahumada. En la cuaresma del año 1554, cuando tenía 39 años y llevaba 19 como religiosa llora ante un Cristo llagado pidiéndole fuerzas para no ofenderle y desde este momento su oración mental se llena de visiones y estados sobrenaturales, aunque alternados siempre con periodos de sequedad. A lo largo de su vida fundó un total de 17 conventos. Falleció el 4 de octubre de 1582 en Alba de Tormes.

Conversión:

Ella sueña con ser una de las damas que se acicalan y perfuman para sus galanes ilustres. El coqueteo le gusta, pues encuentra además la complicidad de sus primas y la corteja un primo suyoSu conversión empieza a los 13 años cuando muere su madre y esta pide entonces a la Virgen que la adopte. Sin embargo sigue estando en contra de ser monja, y al ver su padre con malos ojos su relación con su primo, decide internarla en 1531 en el colegio de Gracia, regido por agustinas, donde ella echará de menos a su primo pero se encontrará muy a gusto. A medida que se va haciendo mayor ve la vocación religiosa como una alternativa que sigue luchando contra los placeres del mundo, sumándole a esto las largas conversaciones que esta mantenía con una amiga que ingresó en la Encarnación, ingresa en 1535 con la oposición de su padre. Dos años después, en 1537, sufre una dura enfermedad, que provoca que su padre la saque de la Encarnación para darle cuidados médicos, pero no mejora y llega a estar 4 días inconsciente, todo el mundo la da por muerta. Finalmente se recupera y puede volver a La Encarnación dos años después en 1539, aunque tullida por las secuelas, tardará en valerse por sí misma alrededor de 3 años.

Éxtasis y visiones:

En cuaresma de 1554 sufre su primera visión cuando llora ante un Cristo llagado pidiéndole fuerzas para no ofenderle. En estas visiones ve distintos hechos que van desde una clara visión de el infierno lo cual fue muy duro para ella hasta visiones de Jesús resucitado. Durante todo este tiempo tiene distintos confesores los cuales le ayudan a sobrellevar sus visiones más duras. Aunque recibe muchas visiones y experiencias místicas elevadas, es una visión muy viva y terrible del infierno la que le produce el anhelo de querer vivir su entrega religiosa con todo su rigor y perfección, llevándola a la reforma del Carmelo y la primera fundación.